viernes, 20 de junio de 2014

2ª Etapa de la competición de la Quixote Legend 2014



Mermado de una manera bestial, ponía los pies en el suelo de buena mañana. Concretamente a las 06:30 horas.

Como se había estipulado, a las 07:00 en punto, se abría el comedor para poder desayunar junto a la peña.

No me preocupaba mucho el tema del desayuno, porque como os contaba en la primera crónica de la etapa 1ª, al lugar fui con mis copos de avena y batido de chocolate.

Como os decía, entumecido y dolido principalmente en la parte de los dedos de mis pies, haciendo hincapié (nunca mejor dicho), en ese dedo meñique, tenía claro de cómo estaba vendado y curado, el que suscribe no iba a tocar nada hasta que no finalizara la prueba.




Tenía mis dudas, Dios lo sabe que iba mermado y de qué manera.
Justo cuando terminé la primera etapa, psicológicamente me hundí. No era yo. Era una sensación la cual en una competición nunca había tenido.

Claro está, era la primera vez que hacía frente a una exigencia de esta índole.

Como os digo, la tarde noche la pase fatal. Inclusive, amigos del grupo sabiendo cómo era yo, me lo decían al percatarse de que estaba callado y como ausente.

He de reconocer que fue muy duro. Fueron muchos meses los que estuvimos trabajando para hacer frente a esta competición de las mejores maneras, y lo que menos podía pensar, que a la primera de cambios, todo se torciera e inclusive pudiera darse el caso de que se fuera la misma al traste. Pero no, y he de decir que qué orgulloso me siento.




Orgulloso y que doy gracias a Dios por que le pudiera poner fin a la misma estando jodido como lo estaba.

Para empezar,  y antes de marcharme hacia el lugar de salida, tenía claro que la segunda etapa no la iba hacer frente con las zapatillas que use el primer día (las Adidas).

Cauto sobre el tema, me traje por si acaso Las Sportiva que unas semanas atrás había comprado.

Las mismas las cuales en las tres salidas que había hecho con ellas, a partir del minuto 30 de estar corriendo con ellas, se me empezaba a dormir la planta del pie derecho.




Tenía claro que me la iba a jugar, y si con ello comportaba el que a mitad de la etapa tenía que retirarme por no poderle hacer frente como era debido, lo asumiría y vendrían años más adelante para hacerle frente y mejor preparado.

En esta ocasión, una vez más, mi señor Jesucristo estuvo de mi parte. Y luego os diré porque.

Mientras tanto os voy a situar en breve. 07:45 nos encontrábamos a lo largo y ancho de una calle para dar salida a esa segunda etapa.

Con mis Sportiva puestas y junto a Andrés Moliner, Jesús Laborda (Suso), Esther Sánchez, Pedro Cayuela, Antonio e Isidro Ibarra y demás compañeros de Cartagena, nos disponíamos a comenzar de nuevo otra (pero en este caso), la más dura de las etapas de la Quixote Legend.




Delante nuestra, tocaba trasladarse desde la localidad de Villanueva de Guadalentín, hasta la localidad de Yeste.

60 km de recorrido con un desnivel en positivo acumulado de 3000 metros, y entre medio con una cota máxima de cumbre llamada el "mentiras", y con una finalización de etapa, que en líneas más abajo ya os situaré en materia y os contaré lo que me encontraba.

Previo a la salida, la organización ponía en conocimiento al resto de participantes la obligación de llevarse cortavientos o chubasquero, porque había un índice de un 100 por 100, que en plena carrera nos llovería. No se equivocaron y cuanto que les estoy de agradecido.

Y cuando digo que no se equivocaron lo digo porque fue nada más salir,  y a la altura del km 10 de ruta comenzar a llovernos.




Esta carrera ya desde su inicio iba a ser totalmente diferente a la primera, y más cuando transcurrido unos 50 minutos de competición, me percataba que mis pies, en absoluto se me dormían.

Justo en ese preciso momento, aún llevando las heridas que ya llevaba en mis pies, respiraba tranquilo.

Por lo menos sabía que a lo que ya tenía que hacerle frente, mermado, lo que se dice mermado como me creía que estaba, no lo iba a estar, y cada zancada y paso que daba, volvía a disfrutar corriendo.

A esa circunstancia y añadido extra, en esta 2ª etapa teníamos que añadir el aliciente que nada más darse el inicio de ruta, nos emparejamos junto a Esther Sánchez, Suso, y mi Andrés.



De inicio, nuestro Cayuela y debido a molestias del día anterior, no pudo mantener el ritmo y quedo un poco más atrás del grupo rezagado y haciendo él solo frente a tal competición dura y exigente en su contenido.

Pronto ya nos adentramos por veredas y caminos preciosos. Lugares que inclusive te hacían trasladarte a otros países.

Nosotros que del lugar de dónde venimos el verde nada más que lo vemos expuesto en los rotuladores, el verte inmerso y corriendo por esos parajes, te hacían sentirte un hombre libre en mitad del planeta.

Pronto llegaría esa zona a la cual teníamos que ponernos el cortavientos y seguir corriendo con él puesto.




En esta segunda competición, a la gente he de decir que inclusive los veía más fuertes que el primer día. Nada más salir, ya el ritmo que imponían de carrera era impresionante.

Cauto en la planificación de esta ruta, como me encontraba muy bien y sabía que no iba forzado, los primeros lances de la competió los hice íntegramente  con mis compañeros.

Pasados ya los primeros 20 km de ruta, íbamos dirección hacia esa cumbre temida, la cual en el día de la prueba se encontraba totalmente cerrada por niebla y lloviendo. E inclusive en algún que otro tramo, granizando. 

Ahí debo decir que el que suscribe y el resto del grupo, tuvimos suerte porque a lo único que nos tuvimos que enfrentar fue a la intensa lluvia del momento y al frio.

La organización inclusive llego a barajar la posibilidad (para asegurar en materia y que no hubieran males mayores ), la de acotar la zona de la cumbre y bordear dicha montaña por temor a que alguien pudiera lastimarse.




Pero he de decir, que llegado el caso y al lugar descrito, nos encontrábamos a la montaña como es, salvaje, dura y fría.

Toda la ascensión hasta su cumbre la hicimos muy conservadores y consecuentes a no forzar la maquinaria, ya que quedaba una vez coronaras su punto más alto, justo la mitad de competición hasta llegar a la meta.

Todo ese descenso del mentiras debo decir que fue alucinante. Impresionante y algo peligroso también, lo cual hacia que agudizaras tus pisadas y aseguraras en cada paso.

Las sensaciones del grupo en todo momento eran muy buenas. Andrés en su línea, Suso, (Uffff, lo veía súper fuerte), y a mi cayuela, llegados a estas alturas, no sabíamos donde se encontraba. 

Y qué decir de nuestra princesa Esther.  Ella en todo momento y sin género de dudas era la que tiraba del grupo y de qué manera.






También he de decir, que en un lance de la competición, esta tuvimos el privilegio de compartir unos kilómetros de ruta junto a nuestro compañero y amigo, Miguel Angel. Otro titán y de los grandes.

Que por cierto, en esta competición he de decir que lo vi motivadísimo y a un ritmo muy bueno.

El que suscribe como os decía iba a las mil maravillas. Molestias sentía en mis dedos, sabía que cuando finalizara la competición tendría que pasar de nuevo por el facultativo, pero de sentir (sobre todo en los descensos), que en cada zancada que daba, esta no me dolía nada, hacia que en ladera (que parecían toboganes), disfrutara como un niño en el tutuca espla del Porta ventura.

Que por cierto, tuvimos una de esas bajadas las cuales tuvimos que amarrar el pony en un par de ocasiones , porque era tanto el barro que se nos acumulaba en las zapatillas, que correr no corríamos, esquiábamos mejor dicho ,al sentir como nuestras suelas de las zapatillas resbalaban sobre el terreno, haciendo impracticable que la pisada fuera neutra. Por eso lo de amarrar el pony, aflojar el ritmo y salir de ese atolladero sanos y salvos.

TRAC DE RUTA 2ª ETAPA : http://connect.garmin.com/activity/512230105

Lo conseguimos, y a ese ritmo llegábamos al último avituallamiento.

En esta ocasión debo decir, que momentos antes y viendo (como os decía que las sensaciones eran buenas), me separaba del grupo justo en el momento que nuestro Suso me daba un par de dátiles.

Debo decir, que viendo la respuesta que tuvieron estos (sobre todo al ser ingeridos), y posteriormente cambiar de ritmo y separarme del grupo, luego en la cena fue momento de tertulia e inmensas risas al recordarlo.

Así, llegaba solo hasta el último avituallamiento, que ya en su interior y de pasada, ingerí lo que me venía al paso ( cucharadas de nutela, trozos de naranjas, sandía, lonchas de pechuga de pavo, membrillo y frutos secos, y de esta manera continuaba con la marcha.





Antes de dar por finalizada esta competición debo decir que me esperaba una circunstancia la cual hacía mucho tiempo que no me pasaba.

En competiciones anteriores sabéis de que he sufrido mucho de calambres y tirones.

Pero en esta ocasión y en uno de los momentos (no más duros de la carrera diría yo), y si, más exigentes, me venía un pajarón del quince, de los cuales puesto en un arbol, os puedo decir que lo tira abajo del peso de pajarón.

Como os decía, pasado lo más duro ( o eso creía yo), del km 52 al 55, nos tocaba hacer frente a una subida, que más que subida lo bautice yo como "un alicataó de primera".

Chachoooooooooooooooo, pero quién decidió finalizar la etapa por esa vertiente?, ufffff, me las vi y me las desee para poder coronar su cumbre y proseguir con la marcha.



Bueno, de hecho lo conseguí gracias a dos andaluces. Dos compañeros que sin conocerlos de nada y llegados a mi altura, me facilitaban comida la cual una vez ingerida, hacia que me recobrara y de qué manera.

Por cierto, nunca me imaginé que tres dátiles y un gel energético diera para tanto.

Parecía que me habían invitado a una mariscada, y muestra de ello una vez ingeridos estos y finalizada la etapa junto a estos ángeles de la guarda (porque está claro que para mí en esta competición lo fueron), se lo ponía en conocimiento al decirles que me habían salvado justo en este tramo y que por ello, pude finalizar la etapa.

Lo mejor del momento, que gracias a mi "pekeñica", lo grabábamos todo. El momento del pajarón y la entrada a meta.

Esta entrada a meta en la localidad de Yeste después de concluida la etapa, debo decir que fue muy especial en su contenido.


Aparte de haber estado corriendo más de 8 horas para conseguirlo (concretamente 8h40minutos), esa finalización de etapa fue especial por cómo se desarrollo y se llevo a cabo.

Nada más cruzar la línea de meta, allí me esperaban mis dos salvadores (los cuales habían entrado segundos antes); y estrechándonos en un inmenso y sincero abrazo, ( sin conocernos de nada), nos emocionábamos y nos felicitábamos por lo conseguido.

Esta circunstancia. Estas sensaciones, estas emociones y muestras de sacrificio, esfuerzo y empeño por terminar lo que desde un inicio te has propuesto, es lo que te otorga las carreras de montaña.

Como siempre os he dicho, no hay dinero que pueda pagar, o comprar los sentimientos que allí se generan. Para saberlo, hay que vivirlo en primera persona, y está claro que una vez lo haces, ya no vuelves a ser el mismo.


Finalizada la competición nos introducíamos en el interior de la furgoneta de mi amigo y hermano "CHULES", el cual junto al resto de corredores, nos acercaban al campamento donde teníamos nuestras tiendas de campañas para que pudiéramos asearnos y con ello secarnos y descansar de nuevo.

Así lo hicimos, como también una vez me había duchado, visitar al podólogo de la competición para que revisara y curara las heridas que ya presentaba.

En este caso y llegado a su altura, no tenía tiritas ni vendajes puestos, éstos, todos en su totalidad, durante la competición me había desaparecido como por arte de magia. Y por esta circunstancia, pague las consecuencias.

El dedo meñique de mi pie izquierdo estaba muy lastimado. Estaba en carne viva y sangrando.

No me dolía, pero sabía que las friegas y curas a posteriori que me realizaran, harían que viera las estrellas en todo momento. Así fue, y como pude lo aguante a mi manera.



A parte de la lesión que presentaba mi meñique, también decir que, llevaba lesionada toda la parte de los dedos en su parte superior y donde está el hueso. Rozaduras a tutipley y a dextrosum.

En esta segunda ocasión que me trataba el podólogo, al ver la consideración de mis heridas, no dudo en sacar una cámara de fotos y echarle un par de fotos a mi meñique para en futuras charlas presentarlo como excombatiente de la Quixote.

Aqui decir que repetí como cuando me ofrecen unas natillas. Y digo que repetí, porque conforme me curo los pies y dejo el vendaje, de la misma manera y forma, al día siguiente y con las zapatillas puestas, hacía frente a esta tercera y última etapa de la Quixote Legend.

Lo que tocaba a posteriori de realizadas las curas? relajarse sin duda.





Esperar a que llegaran el resto de compañeros, que poco a poco iban haciendo acto de presencia por la zona, y una vez todos juntos, dirigirnos hacia comedores y reponer fuerzas de las mejores formas.

Lo hicimos igual que siempre. Exactamente igual al día anterior. La misma gente y una añadido extra y emocionante.

En este caso contábamos con la presencia de nuestro maestro Juande y su reina Conchi.

Él, junto a su mujer conchi, se habían trasladado a la zona para compartir junto a nosotros risas, momentos y Bijain de abrazos. 

También Juande traía un añadido extra a ese necesitado momento, que sería correr junto a nosotros ( y como última etapa), esa tercer carrera, la cual se disputaría a la mañana siguiente.




Para terminar con esta segunda etapa, os dejo con estas preciosas imágenes, facilitadas por mi gran amigo, compañero y hermano de batallas, Javier Martinez.

1 comentario:

  1. muy buena crónica ¡¡¡¡¡ eso sii cuídate esos dedos compañero

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